sábado, 7 de octubre de 2017

tú tambien (no) morirás

Tu cuerpo aun esta cálido, descansando sobre mi regazo, mientras espero de una u otra manera que te recuperes o expirés, perdóna mi insensibilidad, perdona el no saber qué hacer y el solo pensar en el que haré mañana. Es este miedo a la muerte que ha regido mi vida. Se pueden aceptar culpas ajenas cuando de nuestros defectos se tratan, podemos odiar al mundo cuando lo creemos culpable. Pero qué ocurre cuando no existe culpa ajena alguna, cuando por más que busques no encuentras a quien achacar la culpabilidad de tus virtudes y defectos. Entonces aprendes a aceptarlo, primero de manera roñosa y luego de forma pacifica, resignada al fin. Cuando entendemos que nadie vendrá a salvarnos y cada día que pasa debemos ser más y más independientes.
Por que nadie vendrá a salvarte, más allá de los pocos amigos que tengas, de esas personas que darían parte de sus vida por la tuya pero que no tienen ninguna forma de evitarte pasar por momentos tristes. Y los momentos tristes vendrán, por raudales conforme mas días se cuenten en tu haber, mientras más años sumes a tu existencia.